En Camerún, las Ecoles Familiales Agricoles (EFA) suelen estar situadas en zonas densamente pobladas donde la falta de educación es muy elevada. Los jóvenes vagan por los pueblos a una edad temprana y pocos van a la escuela.
En Camerún, las Ecoles Familiales Agricoles (EFA) suelen estar situadas en zonas densamente pobladas donde la falta de educación es muy elevada. Los jóvenes vagan por los pueblos a una edad temprana y pocos van a la escuela.
Cuando empecé a trabajar como responsable de seguimiento y evaluación del programa EFA, pensé que estaba en un terreno virgen y fértil. Con mucha pasión, ¡me lancé! Una evaluación realizada con las partes interesadas locales reveló que los edificios de la EFA eran poco atractivos y a menudo estaban en mal estado;
- Los alumnos viajaban más de diez kilómetros para ir y volver de la escuela cada día y muchos abandonaban los estudios;
- Los formadores tenían dificultades para seguir el ritmo de los alumnos que vivían en aldeas remotas por falta de transporte;
- En una misma aula había jóvenes y ancianos, alfabetizados y no alfabetizados, lo que dificultaba la formación;
- Los formadores eran inicialmente voluntarios que querían dar educación a sus hermanos, pero a veces tenían el mismo nivel de escolaridad que los alumnos y no estaban suficientemente disponibles porque también tenían que ocuparse de sus actividades agropecuario para sobrevivir;
La asociación local que dirigía la escuela estaba formada por personas muy dispuestas, pero no podía supervisar a los formadores ni gestionar los limitados medios financieros disponibles. Este descubrimiento permitió movilizar a todos los actores principales de la EPT y hoy:
- Las escuelas se construyen o se renuevan y son más atractivas;
- Hay internados y albergues y comedores en algunas escuelas
- Los formadores reciben sueldos, están bien formados y dan resultados mucho mejores
- La gestión de las escuelas es colegiada o asegurada por las diócesis, que están mejor estructuradas;
- Los estudiantes que están lejos de la EPT no siempre van a sus familias para hacer las prácticas, sino más bien a las empresas, donde están mejor acompañados.
Este trabajo en profundidad ha hecho posible que hoy en día existan EFAs atractivas, ¡donde es bueno aprender! La esperanza renace poco a poco en los pueblos, las ceremonias de fin de formación son grandes celebraciones y los jóvenes, gracias a sus actividades, son cada vez más felices con sus familias.