En el pasado, nosotras, jóvenes GBAYA de GAROUA-BOULAI, éramos víctimas de una antigua tradición muy severa. Esta nos exponía a prácticascomo el matrimonio precoz forzado y no teníamos acceso a la educación.
Las mujeres africanas y en concreto las jóvenes GBAYA, sonuna fuente de ingresos de la familia.
Debido al estricto respeto de las leyes de la tradición nuestros derechos eran violados. No teníamos derecho a expresarnos y algunoscomidas, como las mejores carnes, estaban prohibidas para nosotras.
Nuestras tareas cotidianas estaban limitadas a labores del campo, tareas domésticas, alfarería, lavandería y búsqueda de agua. Todo esto nos alejaba de las actividades que podían contribuir a nuestro desarrollo socioeconómico.
En la actualidad, se han puesto en marcha una serie de mecanismos de seguimiento y apoyo para erradicaresta lacra que ha retrasado nuestro desarrollo.
La insistencia de los derechos humanos sobre la protección de grupos marginados impulsa al gobierno camerunés a crear colegios con más mujeres, fomentando así nuestra educación y valorizando la igualdad de género.Gracias también a diferentes y avanzadas técnicas de comunicación, como la radio, la televisión, internet, revistas de mujeres y sesiones de sensibilización, las mujeres se están integrando más en la sociedad civil.
Ya es hora de que nosotras, jóvenes de GAROUA-BOULAI, afirmemos en este siglo evolutivo que tiende a convertirse en una aldea global.
Gracias en nombre de HenrietteSarbéDivine. Educadora en la Escuela de Agricultura de Bertoua.
Traducción al español dentro del proyecto PerMondo para la traducción gratuita de páginas web y documentos para ONG y asociaciones sin ánimo de lucro. Proyecto dirigido por Mondo Agit. Traductor: Cristina Moreno Ibarra Revisor: Ceydy Mosqueda